«Alicia en el país de las maravillas», de Tim Burton

Alicia en el Pais de las MaravillasEn un cierto momento de esta peripecia fantástica, sacada del libro de Lewis Carroll con adaptación de guión a cargo de Linda Woolverton y con  una ambientación diez años después de la original, el espectador repara en que todo lo que ve, o casi todo es distinto a lo que esperaba, no peor. Tim Burton regresa a las pantallas después de tres años, en plena forma y  jugando  en el terreno  que mejor se le da, este hombre es genial creando mundos, tratándose de un trabajo suyo ya la confianza está predispuesta para el agrado.

Alicia se ha hecho mayor (19 años) y tiene los problemas propios de las chicas de su edad y de su época, acaba de morir su padre y la empresa familiar se la ha comprado el padre del chico con quien quieren casarla, ella ni se imagina que en una fiesta superpreparada y llena de parafernalias este chico le va a pedir que se case con él, pero es que dicha fiesta ha sido convocada para ese fin. Ella por todos los medios se quiere librar de esta encerrona. No puede. Llega el momento y el pretendiente, que es un Lord y además rico, le pide que sea su esposa…. en ese momento ocurre algo que la va a aliviar de esa pesada carga: parece que ha visto un conejo blanco. Corre y corre tras él pero el conejo, que ya se las sabe todas de la otra vez que  Alicia visitó “El país de las maravillas”, se vuelve a meter en el agujero de un tronco de un árbol, lo mismo que hace diez años, y Alicia se cae otra vez por él. Ahora será más complicado, pues las cosas de “El país de las maravillas” ya no son como antes, todo ha cambiado, el país ya casi no merece llamarse de las maravillas y nuestra Alicia ya veremos cómo escapa de allí.

Tim Burton es poseedor de títulos brillantes que nos han dado momentos memorables, para mí  “Ed wood” y “Big Fish”, lo más, pero todo su repertorio tiene una credibilidad indiscutible; incluso su -para mí menor- “El Planeta de los Simios”, es un film aceptable. Burton sigue teniendo intacta la capacidad para contar historias y que éstas sean totalmente impactantes, su aspecto discursivo, el despliegue de trasmisión de ideas, los diseños espectaculares, los colores, el ritmo.

Me gusta este director, me gusta esa excentricidad narrativa con la que nos hace captar la esencia de lo que quiere que veamos y sintamos. Este hombre tiene prestigio como artista original y como creativo, a todo lo que inventa se le ve el sello de su creador, su talento cinematográfico innovador.

Imagen de Alicia en el pais de las maravillasEn esta ocasión Burton firma una fábula deliciosa, captando la esencia de lo que fue el famoso libro de Carroll, una historia clásica pero dándole un aire nuevo con su sello y su estética, cambiando fechas situaciones y personajes, la  combinación de actores reales con la técnica de captura en movimiento y stop-motion, la presentación en 3D y la fantasía y la magia, dan realmente el mensaje: la escapada de una realidad aburrida.

Johnny Depp, espléndido como Tarrant, el sombrerero loco; MiaWasikova, muy bien elegida para el papel de Alice Kinhsleigh; Helena Bonham Carter, fenomenal como la malvada reina roja; y, Anne Hathaway excelente en su personaje de reina blanca guapa y bondadosa, en conjunto todo el elenco de actores funciona ideal.

La fotografía la ha llevado Dariusz Wolski,  famoso director fotográfico que tiene en su stand cantidad de premios y al que le recordamos entre otras, “El Cuervo” y “Piratas del Caribe”. A cargo de la música ha estado Danny Elfman, el compositor que habitualmente se ocupa de las películas de Burton y que es uno de los mejores compositores americanos, tanto uno como otro ponen en este metraje todo su bien hacer dejando a nuestros sentidos complacidos y entusiasmados.

Grandes y pequeños, pasemos al mundo de la imaginación, de la ilusión, de la fantasía, vengan, se les permite viajar a este impetuoso y alucinante país.

Sólo ellos

Del autor de “Shine” y “Mientras nieva sobre los cerdos”, Scott Hicks , recibimos una película cuyo guión se ha basado en la novela de Simon Carr, con banda sonora de Hal Lindes. La dirección de fotografía pertenece a Greig Fraser y el principal protagonista es Clive Owen.

Está sentado en los peldaños de su casa con las manos en la cara, Joe War (Cliven Owen) ha perdido gran parte del gusto por la vida. Es duro sobrevivir a la persona amada. El capeador del dolor, tiene que ir a delante por otros. Para él una responsabilidad y un esfuerzo, no puede seguir, aparte de un gran vacío en el corazón que ya se notaba maltratado y roto. Joe tiene una nube negra delante de los ojos que le impide mirar su horizonte. Pero detrás esa nube que le ciega, está el paisaje amplio de la playa, el air, y el sol que tanto calienta en esta época del año. Y ante todo, sentado a sus pies está Artie (Nicholas Mcanulty), su hijo pequeño, que tal como él, se ha quedado solo y tampoco se resigna a haber perdido a su mamá. Pronto tendrán una visita inesperada y por suerte para los tres reavivará mucho su cotidianidad y abrirá puertas a la esperanza, la fuerza de la juventud y el amor de un padre hacia sus hijos serán los motores para retomar el viaje a la felicidad.

Con un buen actor y un sencillo guión que, no obstante, encierra cierta sabiduría sobre el tema a tratar, Scott Hicks construye  pacientemente un drama que consigue que hasta el espectador menos sensible se vuelva tierno. En cuanto al total del metraje, es razonable. Esta película, nos da la dureza de la muerte, nos retrata los hilos del dolor, pero nos obsequia con una forma honesta de contarlo, tan liviana, tan solapada, que aun dentro del drama nuestra capacidad de emoción es, no mínima, es distinta, tu implicación psicológica no practica el lagrimeo, al contrario, te adueñas de tus fuerzas para trasmitírselas a los personajes, desde el principio y a lo largo del recorrido te sientes implicado en sus adversidades.

En este sentido,”Sólo ellos” es un film, sobre la soledad, el divorcio, la necesidad que un niño tiene de tener padre y madre y todo lo que rodea este fenómeno en el sentido más amplio de la palabra; por otra parte Clive Owen, tiene la oportunidad de interpretar a ese hombre, (al principio) cobarde al coger la riendas de su familia, pero valiente al no dudarlo y transformarse en un padre coraje, y en la parte más cercana tenemos a un gran plantel de secundarios, tanto George Mackay en el papel de hijo adolescente, como Nicholas Mcanulty representando al hijo de cinco años están magníficos.

Incluso el final, que por supuesto no voy a decir, nos deja abiertos al debate de la sociedad actual, el director se empeña en sacar mucho partido de una historia de contemporaneidad

¿Toques de categoría B? Quizás…. Ya me comentareis.

Exposados

Una mezcla anómala entre comedia y thriller, todo desplegado con una importancia mínima en el desarrollo, nos presentan la historia de Milo Boyd (Gerard Butler) un ex policía  cuya profesión actual es la de cazarecompensas, un tipo duro y valentón y  Nicole Hurley (Jennifer Aniston) una periodista algo confundida, han sido pareja, ahora, no. Ella tenía que haber asistido a un juicio, pero por culpa del trabajo no se pudo presentar y ahora está en busca y captura, su ex la sigue para cobrar la recompensa. El relato sigue con policías corruptos, coches que arden de forma rarísima y algún pretendiente incoherente, que persigue a Nicole sin descanso.

De esta forma surge una película que no aborda nada en concreto, no tiene nada que la distinga, ni esencia, ni aderezo alguno desde el humor. Es un producto desaborido, una oferta que sólo pretende hacer pasar el rato al espectador poco exigente, no contiene nada nuevo, ni ingenioso ni ocurrente.

Como comedia flaquea solemnemente, en pocas ocasiones se hace efectiva para sacar una sonrisa. Eso, sí, el desparpajo de los actores y la jovialidad que ponen en la representación, es digno de valoración.  Obvio que el director, Andy Tennant, busca revalorizar su producto poniendo al frente a dos actores de primera, Butler, con su tono burlón y su excelente presencia da mucho carisma al personaje. Aniston, en su clásico registro de mujer treinteañera , guapa, perfecta, y feliz con su vida, aunque la vida no sea perfecta con ella, justo a lo que nos tiene acostumbrados esta buena actriz.

Desde la estructura narrativa esta película no tiene solidez alguna, como ya he dicho, es más valida por los actores, pues el guión esta obviamente sujeto a las limitaciones del director,  que parece que tiene un periodo de crisis creativa, es increíble que el responsable de esta cinta sea el mismo que dirigió  “Ana y el Rey” y “Por Siempre Jamás”.

No obstante, en general, puede que a alguien le resulte un discreto pasatiempo; espectadores que vayan a verla y no les desagrade, pero no tiene fuerza suficiente para recordarla después de un día tras haberla visto.

Película inconcebible, falla desde el romance y no digamos desde la acción, una  producción que traiciona sobre todo a los actores. Bien por ellos.

Cinco minutos de gloria

Oliver Hirschbiegel consigue una obra sencilla y madura basada en hechos reales, con una narración serena y algunos momentos de intensidad emocional, ataviados  con escenas de esperanza. Nos habla de la dolorosa postura humana que busca, en un suceso siempre traumático, alguna luz, cualquiera que sea la posición al respecto.

La trama se despliega en Lurgan, Irlanda del Norte, en el año 1975, el IRA y las fuerzas de voluntarios del Ulster están desarrollando una guerra civil, todos quieren ser protagonistas de fechorías terribles. James Griffin es un joven católico que nada tiene que ver en esto, vive feliz en su casa, pero un día un grupo de jóvenes afiliados a FVU se presenta en su puerta en un coche robado, del que sale Alistair un chico de dieciséis años, desde la ventana y en presencia de su hermano le pega a James tres tiros en la cabeza.  James muere, Joe tiene once años y no ha podido parar la muerte de su hermano, toda su vida llevará esa imagen, y los reproches de su madre que lo culpará siempre. Han pasado treinta años, parece que la paz se ha establecido en Irlanda del Norte, Alistair ha terminado de cumplir su condena y vuelve para encontrarse con Joe en una cadena de televisión en un programa dedicado a la reinserción. Joe no sabe la reacción que tendrá cuando  el asesino de su hermano esté frente a él.

La película a través de una sosegada narración, que alterna pasado y presente, va desplegando distintas escenas de cómo acontecieron los hechos que derivaron en el homicidio, dándonos un perfil superficial de cada uno de los personajes que participan en su proceso, con una mirada más tolerante de lo habitual.

En el trabajo de Hirschbiegel se inscribe el pensamiento humano considerándolo como una reflexión, de forma aguda hace pasar el tiempo y entre fotograma y fotograma, aprovecha para demostrar como hacen cambiar los años la historia, bajo la óptica manoseada del hombre y bajo la marea inconsistente del propio devenir.

Presenta a Alistair sólo como un ser humano, con sus virtudes y sus defectos.

Su capacidad para establecer  nexos convincentes entre lo ocurrido hace años y lo que ahora nos trata.  Es un juego con una baza arriesgada, pues al querer sacar sólo la parte psicológica de los personajes se echa en falta algo de intensidad ideológica, pero a Oliver Hirschbiegel el paisaje político le importa poco, lo utiliza porque necesita un marco. Lo que realmente se trabaja aquí es el hombre como tal, su capacidad de perdón, de auto aceptación y de regalar sentimientos positivos, el ojo por ojo nos dejaría un mundo de ciegos, éste es su mensaje.

Las interpretaciones, solventes, lo mismo Liam Neeson (Crónica de un engaño, Chloe, Los próximos tres díasSin identidad) que James Nesbitt, este último un poco sobreactuado, pero eso le da más veracidad a esa parte de la interpretación.

Para terminar debo decir que por más que la película sea convincente desde el propósito, no se nos introduce lo suficiente en la relación política que desencadena el conflicto principal, por lo tanto es difícil para el espectador acercase emocionalmente a cualquiera de los personajes.

A mí de este director me gustó mucho “El Experimento”, bueno, ésta que os comento está bien. Yo exijo un poco más. Espero vuestra opinión.