Chéri

“Chéri”, relato de la escritora francesa  Sidonie-Gabrielle Colette , autora de novelas tan singulares como “El trigo verde” y “Lo puro y lo impuro”, ha sido llevado a la gran pantalla con guión adaptado por Christopher Hampton y dirigido por Stephen Frears. Como protagonistas aparecen Michelle Pfeiffer, Rupert Friend y Kathy Bates.

Stephen Frears, de nuevo nos regala una película de la aristocracia de los tiempos pasados. Tenemos buen recuerdo de “The Queen” y “Amistades peligrosas”, precisamente y a titulo anecdótico deciros que se vuelve a repetir en este film el trío de “Amistades peligrosas”: director, actriz principal y guionista.

Hechas las presentaciones entramos en la materia. La historia se inspira en el Paris de principios de siglo y se centra en Léa de Lonval, una cortesana bellísima y entrada en los cuarenta años, en esa época París es el centro del mundo en el que viven las cortesanas, esas mujeres tan experimentadas, que llegan a ser mantenidas por los hombres poderosos aún después de retiradas. Léa de Lonval (Michelle Pfeiffer) es una cortesana que ha conseguido llevar una vida agradable y ya no ejerce como tal. Una mañana va a desayunar con su antigua compañera y rival Madame Peloux (Kathy Bates), al palacio de variedades. En este agradable desayuno, también esta Chéri (Rupert Friend), hijo de Madame Peloux, para Léa una especie de ahijado, la  llama cariñosamente Nunún. El chico tiene diecinueve años pero ya está de vuelta en muchos aspectos en lo que se refiere al amor, su madre tiene grandes esperanzas puestas en él, pero Chéri debe convertirse primero en un hombre en todos los sentidos. Peloux le pide a Léa que le enseñe, ella acepta y lo que comienza siendo una aparente tontería se convierte en un apasionado amor. La madre, Madame Peloux, planifica en secreto el matrimonio por sus intereses de Chéri con Edmée (Felicity Jones), la hija de otra cortesana, Marie-Laure (Iben Hjejle).

El director nos recrea hábilmente el cuartel general de la Belle Epoque y su estilo de vida lujoso, descarado y pomposo, a la vez que nos muestra su ya acrecentada decadencia, con personajes superficiales y vacuos.

Las actuaciones son correctas, convincentes, donde se destaca Michele Pfeiffer con una interpretación contundente. La sensualidad y la elegancia de una actriz madura que siempre nos deleita con su máximo exponente al interpretar. Un dominio de escena magistral.

La música nos envuelve en maravillosos pasajes líricos.

Se trata de una extraordinaria historia de amor, distinta, de un amor imposible y desacertado, es una bella historia.

No ha sido una película explosiva pero de todas formas engancha al espectador desde su contenido y ejecución.

Lo que me lleva a recomendarla, es un drama muy bonito.

En tierra hostil

Realidad y crudeza extrema, con este telón de fondo, asistimos a esta película sobre la guerra de Irak  contada por Kathryn Bygelow, – “El Peso del Agua”, “Días Extraños”, “K 19”. Con la cámara al hombro, «En tierra hostil» se nos asemeja a un documental de una manera poco usual en el cine bélico.

Un escuadrón  especial de soldados americanos con cuarenta días de reemplazo  se encarga de desactivar bombas. Los días van discurriendo, contando marcha atrás, narrando día a día toda la crueldad de una guerra en donde el sargento  Tompson  muere en una tremenda explosión y para cubrir su puesto llega a la brigada un nuevo sargento,  James (Jeremy Renner),  un tipo descerebrado con un aire chulesco, que parece mirar el peligro con ojos desafiantes.

La película transmite  opresión y  tensión mientras recrea  la labor  de los grupos especiales de desactivación de explosivos.

En principio, la impresión que saco de esta película es que está logradísima y no de guión,  sí, la fotografía, la dirección de actores, los  giros de cámaras, los efectos visuales… también impresiona al espectador con los generosos planos medios y las más que notables situaciones fílmicas que a lo largo de la narración se disfrutan.

Pero volvamos a la historia narrada, tiene un extraño modo de hacer que los americanos se sigan mirando el ombligo, pues nos ponen a los héroes made in U.S.A., como las victimas de una guerra que ellos mismos crearon y que siguen manteniendo, el genocidio de la guerra de Irak, esa guerra infame que tanto vemos en los informativos y esta película nos recrea. No me gusta el cine bélico y mucho menos si los malos y los buenos están siempre  catalogados del mismo modo, tengo la seguridad de que este film tiene muchos seguidores, la verdad es que si está nominada nueve veces a los Oscar, es por algo, pero no veo justo que tenga las mismas nominaciones que “Avatar”. Mi criterio se basa simplemente en la diferencia entre una película que pueden ver todos los públicos con un tema para todos aceptable, que además es un festival de colorido y vistosidad;  y otra que retrata lo que todos los públicos rechazamos «la guerra», y para nada es semejante a «Salvar  al soldado Ryan».

En mi opinión, el punto más flaco de la cinta es la debilidad del guión. Para destacar tenemos en cuenta los aspectos técnicos y la brillante ambientación.

Esta película logra una gran implicación emocional, puede que sea un buen producto para los incondicionales del género.

Avatar

De nuevo en casa, después de cinco días de fiesta, han sido perfectos. Ahora echaré de menos ese lugar y esas personas. Os quiero a los cinco…

Ahora vamos con «Avatar», una de las mejores películas que he visto recientemente. Desde el comienzo “Avatar”, se plantea como un ejercicio cinematográfico donde queda abolido cualquier tipo de seguridad por parte de espectador. Tras unos minutos de reajuste mental, te adentras en una orgía de pura fantasía.

Se trata de una película que catapulta el género de la ciencia ficción donde nunca antes había llegado. James Cameron, abre una nueva puerta desplegando un potente imaginario visual.

La historia se desarrolla en el año 2154 y comienza, poniendo a la cabeza a un litigante héroe, que es seleccionado para una arriesgada misión. Nuestro héroe, Jake  Sully (Sam Worthington), un exmarine  en silla de ruedas, todavía se siente soldado, aunque su cuerpo no le responda. Siempre fue un guerrero con principios, pero ahora su hermano ha muerto y tiene que ocupar su lugar para viajar a un sitio que ni soñando habría imaginado, la Luna Pandora, un lugar donde las plantas y los animales viven en perfecta armonía y conexión. Allí habitan,  una raza de seres humanoides, Navis, unas criaturas azuladas de casi tres metros de altura. Los Navis conviven con todo su entorno ecológicamente fusionados, pero en su suelo hay un mineral que los humanos quieren explotar y comercializar, y para lograrlo, utilizan “Avatares” de humanos, su misión será, infiltrarse entre la civilización Navi y sacar toda la información para los invasores.

En esta película, Cameron plasma un planeta desconocido y nos mete dentro, extrae nuestra mente de nuestros cuerpos, y nos posa en un bello mundo.

Resulta interesante ver como ahora las propuestas digitales son cada vez más dinámicas y basadas en el 3D, y así asistimos a la democratización del procedimiento. Está todo tan cultivado y posee tal entramado de todo tipo de efectos, que resulta difícil desglosarlos, todo combinado como si fuese una sola secuencia y planificado al milímetro, todo envuelto en una gama de tonalidades, que engrandecen el producto, no sólo a partir de la fase narrativa, sino también y especialmente, desde la parte fotográfica.

Desde el punto de vista de la acción, el espectáculo sostenido no desfallece en ningún momento y continúa siendo ejemplo de precisión fílmica.

James Cameron nos abre una Pandora absolutamente asombrosa, criaturas originales, ecologismo, antimilitarismo, amor; es el mejor director para poner en relieve esta explosión de formas y colores, su diseño se supone totalmente anárquico por medio de tanta diversidad pero Cameron sabe cuando condensar y cuando expandir los materiales que va presentando en la historia. A veces, perturba tanta espectacularidad, demuestra perfectamente cómo se utiliza este sistema 3D, cada escena es un derroche de arte, puedo atreverme a decir que ha cambiado drásticamente, el curso del cine de este genero.

La banda sonora también es un punto fuerte del film, una partitura enfática, en la misma línea de la narración, que sirve de ambiente y da un tono grandioso al clima de cada situación, sin fisuras y acorde con cada momento y localización especifica.

Las interpretaciones son convincentes, con un grado de realismo en cada interpretación, cumpliendo los requerimientos de una cinta de estas magnitudes.

Cerramos este comentario, diciendo que en cuanto al mensaje, esta película nos apercibe de que en todas partes hay que luchar contra el mismo enemigo, y en todos sitios es necesario utilizar los mismos medios para librarse de él. Contiene todo un cúmulo de lecturas políticas, relacionadas con la solidaridad, dando aviso sobre los errores de nuestras sociedades; es portentosa desde cualquier perspectiva, podría decirse que está muy por encima de las mejores de 2009  y los reconocimientos y las cifras de taquilla lo respaldan. Su poder de fascinación es tan amplio que admite lecturas totalmente opuestas, como siempre pasa en las grandes obras.

“Avatar” es un bello canto, a la libertad y la independencia de los pueblos.